Yo y el universo



El universo tiene un orden y estructura determinados lo que nos permite, por ejemplo, saber las características de una estrella lejana aunque jamás podamos ir a verla. Este orden establecido nos permite construir leyes y principios que nos posibilita salir al espacio exterior o construir una casa sin que ésta se derrumbe.

Toda construcción o movimiento es posible expresarlo matemáticamente. En otras palabras, el universo tiene estructura matemática. ¿Significa que la creación fue hecha por una inteligencia? ¿O es nuestra mente la que construye el modelo matemático para entender el mundo? ¿Es quizá una representación que nos hacemos de la realidad? 

La ProgramaciónNeurolingüística, entre otras disciplinas mucho más antiguas, nos explican que una cosa es el mapa y otra el territorio. Es decir, la realidad puede ser bien diferente de cómo nosotros la representamos, tal como una ciudad es muy distinta en la realidad al mapa de ella.

Pero si nuestra mente es capaz de construir este modelo, es porque, creo yo, forma parte de la misma y única creación y, en consecuencia, forma parte de la misma estructura matemática.

La Vaca

Capítulo uno - La historia de la vaca


La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.

Para impartir su lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él algunos de los lugares más pobres y desolados de aquella provincia. Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas.

El desapego como camino a la liberación

El desapego es un estado mental donde uno deja de identificarse con los objetos y deja de tratar a las personas como objetos.
 
Es la falta de interés en lo falso, lo irreal, el no ser.  Si se llega a comprender que nada en el mundo en forma de riqueza, honores, forma, etc., nos va a dar la felicidad plena, esta comprensión nos da libertad. Somos seres espirituales, y por tanto, no materiales. Nada material nos pertenece y no lo podemos llevar a nuestro reino desde donde venimos. Creer que la vida se sustenta en lo material es caer en una ilusión que nos apega a lo que no somos y nos puede alejar mucho de la consciencia cósmica. El iniciado debe internalizar que es un ser espiritual, dotado temporalmente de una personalidad para actuar en el mundo.

La creación azteca



Se reunieron enseguida los dioses, preocupados por la suerte de la humanidad. Unos a otros se preguntaban quiénes vivirían ahora en la tierra. Estaban tristes, apesadumbrados. Y decidieron hablar con Serpiente Emplumada. Si se comprometía a hacer lo que habían pensado los dioses, podían crearse nuevamente otros hombres. 

Pero la tarea que querían encomendarle a Quetzalcóatl estaba llena de peligros. Sólo un valiente saldría victorioso; sólo un dios de corazón fuerte no temblaría al emprender el largo camino que conducía al Mundo Subterráneo. 

Los maestros y los Maestros



En nuestra vida terrenal, existen los guías físicos, maestros espirituales reales, que tienen conexión directa con estos Maestros. Algunos prefieren llamarlos de otra manera. Esto depende del vocabulario que emplee el grupo o de los prejuicios que tenga. Como quiera que sea, alguien debe dar la enseñanza, alguien debe guiar y dirigir. Un grupo sin organización funcional no llegará lejos. Además, para aprender cualquier oficio, lo inteligente es dejarse guiar por quien sabe hacerlo, para luego, a lo mejor, prescindir de ese maestro. Con mayor razón en el sendero espiritual, el cual es mucho más difícil que cualquier profesión.

Quienes carecen de la guía de quien haya hecho un camino, el cual ha cometido suficientes errores como para acercarse al sendero espiritual, pueden caer en una gran ilusión.