La Orden Martinista

Hay muchos grupos que se denominan martinistas. Incluso algunas organizaciones masónicas o rosacruces tienen un grado anexo bajo esa denominación. Sin embargo, la Orden Martinista, que con este nombre es una sola, es una escuela de altos estudios, completa por sí misma, abarcando varios grados y muchos años de estudio y práctica.


Foto: Gerard Encausse, Papus.

Nuestra Orden corresponde a la original Filiación Papus, recibiendo además la cadena directa del Martinismo Ruso Tradicional. De la filiación Papus obtuvimos autorización del maestro Philippe Encausse, refrendada posteriormente con una autorización para actuar en forma independiente firmada por Emilio Lorenzo. La sucesión rusa proviene de la Logia Estrella Nórdica de San Petersburgo de la época zarista, a través de los H.: Nicolás Rogalev Girs (Nabusar), Sergio Venniacof (Sudekin) y Alexander Mihitin. Recibimos también la sucesión de la Logia San Jorge, Kiev, a través de Robert Ambelain, llegando por esta vía las enseñanzas de la Orden Martinista Iniciática de los Caballeros Elües Cohen del Universo.

En nuestro caso, podemos decir que "El Martinismo es una Escuela de Iniciación Real, una Orden de enseñanza superior y un Centro de altos estudios esotéricos".



Trataremos de expresar brevemente algunos conceptos sobre la definición dada.

Es una ESCUELA, pues se imparte una enseñanza y guía sistemática. Junto a la instrucción colectiva, hay una individual, que es la más importante. A cada integrante se le entregan los medios necesarios para su desarrollo, de acuerdo a su propia experiencia y temperamento. Cada uno de nosotros tiene un ritmo diferente en su evolución, factor que es muy tomado en cuenta en el Martinismo.

Según Louis Claude de Saint-Martin, fundador de este movimiento, el verdadero sentido de la palabra "iniciar", en su etimología latina; quiere decir, aproximar, unir al principio . La palabra "initium", significa también "principio que comienza".

El integrante del Martinismo se inicia en un camino, cuyas metas se señalarán más adelante. Debe tener una transformación que le capacitará para convertirse en un nuevo ser. Se trata de un renacer, o sea, volver a nacer. De una persona que se deja arrastrar por el torrente, por el medio, por lo externo; se convertirá en una persona con identidad propia, con pensamientos suyos, con capacidad para transformar y construir, pasando de la vida terrena a la vida espiritual.

REAL, porque lo dicho anteriormente no son especulaciones intelectuales. El Martinismo no es una institución donde se debe venir a aprender y llenarse de conocimientos teóricos. Para eso existen muchas otras organizaciones y muchos libros. La Orden trabaja con las fuerzas sutiles de la naturaleza y exige de sus integrantes un deseo sincero y efectivo de superación y perfeccionamiento. Sus estudiantes deben luchar por un desarrollo integral de todo su ser, que los transformará en un nuevo hombre o una nueva mujer. Hagamos una analogía; es como haber vivido como oruga y crisálida dentro de un capullo y luego aprender a romperlo, convirtiéndose en alada y libre mariposa.

Una ORDEN debido a que sus enseñanzas e integrantes se hayan jerarquizados a semejanza de la organización que existe en todo el Universo. Los estudiantes se van agrupando en distintos niveles, según sea su grado real de desarrollo, a fin de lograr un estudio colectivo armónico y al mismo nivel, que se une a la preparación individual.

Veamos por qué decimos ENSEÑANZA SUPERIOR. Todos los temas de estudio de las disciplinas corrientes interesan al Martinismo. También todos los estudios esotéricos, herméticos, religiones y filosofías. Estos temas son un medio para el perfeccionamiento del hombre; son elementos que le permitirán servir mejor a sus semejantes. Tras la diversidad de disciplinas y filosofías, se descubren los puntos de unión y se encuentra un Plan Universal que rige por encima de todo. Conocer este plan y trabajar de acuerdo a él, es el objetivo de estas enseñanzas. Son un medio para lograr fines trascendentes y superiores.

Decir que es un Centro de altos estudios esotéricos, nos lleva a tratar de definir este último término. El esoterismo es el estudio de lo que está oculto o escondido a la generalidad de los hombres. Hay una serie de aspectos del universo y de nosotros que están tras lo visible, e incluso, tras lo medible por instrumentos.

Justamente estos aspectos son la causa de lo más denso y visible. Mediante el perfeccionamiento y desarrollo, se pueden investigar y descubrir leyes, principios y estados que para la generalidad no existen, porque no los conocen. Dice un comunicado del organismo máximo del martinismo: "Es muy importante no confundir el sentido de esta última palabra (esotérico) ... que no tiene nada que ver con cierto ocultismo de bajo nivel, ávido de "poderes" extraordinarios, de "manifestaciones" sensacionalistas y de ciertas "comunicaciones". Desde luego, sabemos que el Invisible puede manifestarse ante el hombre de diferentes maneras, y es precisamente por ésto que tales manifestaciones deben ser consideradas en forma seria y respetuosa, y que es preciso admitir su eventual realidad con extrema prudencia”.

Finalmente, señalamos que el Martinismo pretende ser una FRATERNIDAD. En esta Orden se reúnen personas de diferentes creencias, de distinto nivel de desarrollo, que pertenecen o no a otras instituciones de diversas edades, hombres y mujeres, estudiantes, profesionales, dueñas de casa, empleados, etc.. Todos trabajando unidos por un ideal común y quizás comprendiendo algún día que tras lo externo y accidental que nos diferencia, existe algo interno y esencial que nos hace iguales, por ser hijos de una misma Creación. Cuando se logra esta comunicación de alma con alma, se establece un irrompible lazo de hermandad.



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