Dios: una red de neuronas

• Los científicos han hallado zonas del cerebro vinculadas a la religiosidad
• Consideran la fe una tendencia 'innata' debido al instinto de supervivencia
Rosa M. Tristán, Madrid, España.

¿Qué le ocurrió a aquel antepasado humano que comenzó a creer en los dioses? ¿Por qué nuestra especie tiene esa especial tendencia a la fe religiosa? La ciencia, especialmente la neurología, ha entrado de lleno en la búsqueda de respuestas dentro del cerebro, que por el momento son muy complejas.

Mucho se ha avanzado desde que el anatomista Franz Gall, a principios del siglo XIX, dijera que había encontrado el órgano de Dios en el cuerpo, lo que le valió la condenación eterna. Ahora, muchos investigadores prestigiosos están convencidos de que las redes neuronales están detrás de esa tendencia a la espiritualidad, que es innata y que se ha repetido en todas la culturas y civilizaciones.



Si hace unos años, el biólogo americano Dean Hamer aseguraba haber hallado el gen de Dios, ahora investigadores del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos en Bethesda (EEUU) han revelado las zonas del cerebro que se activan con la fe religiosa, que son las mismas que los humanos empleamos para comprender las emociones, los sentimientos y los pensamientos de los demás.

Este último trabajo, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), sitúa el área religiosa en el lóbulo temporal y en el frontal, lo que indicaría, según el neurólogo Jordan Grafman, que juzgamos a Dios utilizando los mismos mecanismos que a otras personas y que, como creencias que se transmiten entre generaciones, entrarían en la memoria, la imaginación y la empatía.

El cerebro creyente

Ahora bien, ¿por qué se cree en algo de lo que no existe constatación? Algunos científicos apuestan por la idea de que el cerebro está organizado para que podamos creer.
Otras hipótesis defienden que la religión surgió como una adaptación evolutiva que hizo que los genes que la facilitaban se transmitieran y prosperaran: habría ayudado a formar grupos sociales cohesionados y a proporcionar consuelo en las desgracias. Así lo cree el psiquiatra Francisco J. Rubia, autor del libro 'La conexión divina'.

«El origen de la espiritualidad, que no de Dios, fue multifactorial. Influyeron los sueños, en los que el individuo viajaba sin mover el cuerpo, dando lugar a la idea del alma, y también la predisposición a la dualidad, porque el cerebro está organizado para ver el contraste, como es la luz y la oscuridad, lo finito y lo eterno, lo real y lo imaginario. Todo ello unía al grupo», argumenta.

Sin embargo, algunos antropólogos, como Scott Atran, de Michigan, consideran que «religiones que hablan de paraísos tras la muerte no hacen mucho por la supervivencia en el aquí y ahora».

Paul Bloom, psicólogo de Yale, busca la explicación fisiológica. Argumenta que el cerebro tiene dos sistemas cognoscitivos: uno se encarga de las cosas vivas y otro de las muertas, uno se ocupa de la mente y otra de los aspectos físicos (el dualismo del que habla Rubia). Sería la explicación de por qué abandonamos el cuerpo en los sueños o en proyecciones astrales. Es la misma dualidad que prepara al cerebro para conceptos como la eternidad, la vida después de la muerte. Y añade que pensar en experiencias al margen del cuerpo, espirituales, «está a un paso de la creación de los dioses».

La búsqueda de causas

Pero, ¿bastan esos dioses para dar lugar a la religión? Deborah Kelemen, de la Universidad de Arizona, añade a este cóctel el sentido de la causa-efecto, es decir, buscar un propósito o un diseño para todo, algo que surgió por mera supervivencia (un ruido puede ser un depredador) y que el cerebro extrapola a lo demás: todo tiene un porqué.

«La religión es un artefacto ineludible del cableado de nuestro cerebro», asegura Bloom en la revista 'New Scientist'. Incluso los ateos y agnósticos tendrían tendencia a pensar en lo sobrenatural. Según Rubia, en estos casos la espiritualidad innata se deriva hacia otras cuestiones, como la naturaleza. «Siempre se buscará porque produce endorfinas, y por tanto placer, pero las experiencias místicas pueden no ser religiosas», asegura.

De hecho, Atran lo llama «la tragedia de la cognición»: «Los seres humanos pueden anticipar el futuro y concebir su propia muerte. Cuando los procesos naturales del cerebro nos dan una salida, la cogemos, claro», argumenta.

Luego, ¿la religión es un subproducto de la evolución del cerebro humano o fue seleccionada para la supervivencia del grupo? El evolucionista Richard Dawkins considera correctas ambas premisas. Por un lado estaría el adoctrinamiento que se recibe del grupo, y que se acepta para no ser rechazado, pero por otro la predisposición cerebral a creer en seres invisibles, que se concretan en los de los padres.

La relación religión y cerebro va, incluso, más lejos. El psiquiatra español Rubia recuerda que hay una epilepsia que afecta al lóbulo temporal y activa la religiosidad por una descarga de neuronas. «Los chamanes eran personas que entraban en éxtasis y algunos sufrían esa enfermedad. Desde antiguo eran quienes hablaban con los muertos y curaban, seguramente por poderes psicosomáticos más que otra cosa».

4 comentarios:

Serval dijo...

Gracias Maestro Serval:

Mi comentario y reflexiòn, de acuerdo a lo que he aprendido de ti Maestro, no debiera sorprendernos que en lo inteligente y perfecto de este Universo que fue creado desde la Divinidad;

no sólo es algo inherente a lo metafisico y abstracto, estos estudios comienzan a aceptar el componente fisico de lo religioso;

y por tanto ese componente físico tiene una necesidad de satisfacción, de ese apetito espiritual o religioso con la alimentación adecuada, como cualquier otra necesidad fisiológica. Está planteado de alguna manera, en el Curso de Expresión Espiritual de tu autoria.

Es un tema muy complejo por cuanto las miradas son de diversos angulos abstracto, racional y ahora fisico, se completa el ciclo con el elemento que faltaba, como tantos procesos de la humanidad.

Con esta reflexión me surgen mucho ejemplos de analogías que tienen que ver con estos temas; hasta 1930 no se conocia el noveno planeta Plutón (hoy día satélite), pero se intuía que existía ese cuerpo celeste, que hacía coherente este sistema solar, y este Universo.

A este ritmo de descubrimientos, a lo mejor vamos ha poder vivir en esta encarnación la experiencia del contacto con otras culturas extragalácticas, que sería la máxima confirmación de la coherencia de este Universo.

Namaskar
Hno. Eco

Anónimo dijo...

Desde mi modesto punto de vista creo que la tendencia a la esperitualidad es producto de la evolucion, y corresponde a un largo camino en ese sentido, no vasta tener fe y pensemos que esto nos convertira en un futuro proximo en seres espirituales, Respecto a esto esto ultimo debemos si es posible definir lo que es espiritual que a lo mejor es un proceso netamente tecnico y que se refiere a la manifestacion de nuestro espiritu a traves de nosotros, este concepto no tiene que ver con la bondad el bien o la justicia entre otras y tampoco lo descarta siendo una cosecuencia de lo evolutivo, por todo esto creo que para aquellos que logran pasos importantes en el desarrollo espiritual buscan cuerpos que requieran lo nescesario para la evolucion y en algunos casos seran capaces de transformar dichas condiciones para obtener lo que les es necesario en cada vida. Creo que tambien los mecanismos que de algun modo impiden el desarrollo espiritual son formados desde niños creando verdaderas vias neuronales por lo que un individuo siempre actuara de acuerdo a estos caminos impidiendo el desarrollo de la conciencia paso fundamental para alcanzar estados superiores de desarrollo, por lo tanto no comparto el hecho de que tengamos un "organo de Dios" significaria que muchos no tendrian oportunidad alguna y eso seria muy arbitrario y que iria en contrario a lo previsto-

Serval dijo...

Prueba

Anónimo dijo...

Gracias Maestro Serval:

Mi comentario y reflexiòn, de acuerdo a lo que he aprendido de ti Maestro, no debiera sorprendernos que en lo inteligente y perfecto de este Universo que fue creado desde la Divinidad;

no sólo es algo inherente a lo metafisico y abstracto, estos estudios comienzan a aceptar el componente fisico de lo religioso;

y por tanto ese componente físico tiene una necesidad de satisfacción, de ese apetito espiritual o religioso con la alimentación adecuada, como cualquier otra necesidad fisiológica. Está planteado de alguna manera, en el Curso de Expresión Espiritual de tu autoria.

Es un tema muy complejo por cuanto las miradas son de diversos angulos abstracto, racional y ahora fisico, se completa el ciclo con el elemento que faltaba, como tantos procesos de la humanidad.

Con esta reflexión me surgen mucho ejemplos de analogías que tienen que ver con estos temas; hasta 1930 no se conocia el noveno planeta Plutón (hoy día satélite), pero se intuía que existía ese cuerpo celeste, que hacía coherente este sistema solar, y este Universo.

A este ritmo de descubrimientos, a lo mejor vamos ha poder vivir en esta encarnación la experiencia del contacto con otras culturas extragalácticas, que sería la máxima confirmación de la coherencia de este Universo.

Namaskar
Hno. Eco

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