El gran anestesista. Segunda parte y final.

La primera parte del artículo se encuentra en este enlace



Ignorantes de los Misterios, nuestras vidas están limitadas por el horror del nacimiento y por el terror de la muerte. Qué gran regalo es el de esa sabiduría conservada que nos desvela el camino de la vida en evolución, que se extiende ante nuestros pies y hurta las sombras de lo Invisible.

Dejemos de pensar en la Muerte como en la Furia de tenazas horrendas, e imaginémosla como el Gran Anestesista que, por la misericordia de Dios, se encarga de sumirnos en un sueño profundo mientras afloja la cuerda de plata y se libera el alma.

Despertamos refrescados de ese sueño, dejando muy atrás los problemas de la Tierra, como la memoria que conserva un niño del día anterior, y nos embarcamos en una fase nueva de nuestra existencia. Bueno sería para nosotros si nuestros amigos nos despidieran permitiendo que el alma fuera libremente a su destino. Malo sería en cambio si el dolor de quienes dejamos atrás esa mañana brillante que despunta. De la misma manera que pensamos que tenemos derecho a reclamar asistencia de nuestros parientes durante nuestras enfermedades, también deberíamos sentirnos con derecho a pedirles fortaleza en su pérdida.

Porque es su pérdida, no la nuestra. ¿Por quién sufrimos cuando nos lamentamos en un funeral? ¿Por los Muertos Inmortales, en su despertar brillante? ¿O por nosotros en nuestra soledad? Con toda seguridad sólo lloramos por nosotros, ya que los muertos se encuentran bien: se han ido al lugar que les corresponde y están en paz.

Los que quedan atrás son los que sufren y no los que les han precedido en Galilea. Y ¿qué tendríamos que decir sobre su sufrimiento? Que como todo dolor, debe sobrellevarse con entereza, y especialmente en este caso, ya que sus reverberaciones pueden afectar a otros además de a nosotros mismos, y convertirse en una piedra de molino colgada al cuello del alma que está intentando elevarse con las alas recias de la aspiración. Que sean pensamientos de amor, y no de dolor, los que acompañen al alma en su viaje, como las gaviotas siguen un barco. Deseémosle que vaya deprisa a Dios, y con alegría, tengamos esperanza en la reunión venidera.

Es mucho lo que podemos hacer por los que se han ido. Nuestro trabajo no termina cuando se saca el ataúd de casa, y recogemos la triste parafernalia de la enfermedad. Si saben más que nosotros acerca de la antigua Sabiduría, guardada y secreta, bien pudiera ser que volviesen para consolarnos y darnos buenos consejos. Pero si sabemos más que ellos, si el alma se ha ido confusa y atemorizada, como en el caso de un alma infantil, entonces nuestra obligación inexcusable sería acompañarle hacia lo Invisible tan lejos como alcanzase nuestro poder, hasta que sintiéramos la llegada de los Angeles (de los que se hablará más después), y entonces sabríamos que la persona amada quedaba bajo su custodia, y que todo estaba bien.





Y puede que venga a nosotros si lo pedimos ese Ángel que proporciona sueño a los seres queridos, ese sueño profundo y bien conocido que envuelve a los vigilantes de los muertos, y que no se parece a ningún otro sueño; y también de ese sueño nos despertaremos una mañana tranquila, ya que se nos ha permitido mirar por las puertas abiertas y ver que más allá del Umbral no hay ni miedo ni olvido, sino otro mundo, otra fase de la vida.

De este sueño que el Ángel de la Muerte da a los seres queridos surgen la tranquilidad y la seguridad; porque hemos visto, aunque no recordemos. Por tanto, cuando llegue la hora, pidamos al Gran Anestesista esta Gracia Menor: que nos alivie el primer desgarro de la separación y nos capacite mejor para soportar el peso de la vida y cumplir nuestra obligación para con aquellos seres queridos que quedan a nuestro cargo, que dependen de nosotros y que nos necesitan.

Y, por encima de todo, no olvidemos que en su momento los muertos regresarán, y no sabemos nunca cuándo veremos como desde los ojos de un niño pequeño nos contempla un alma que hemos conocido. Dediquemos, pues, ese amor que ya no tiene un cauce mundano para su expresión a la consecución de un mundo mejor para cuando regresen aquellos que amamos.

Por lo menos este servicio sí podemos hacérselo. Que ni una de nuestras lamentaciones amargue su viaje, y que en la medida de nuestras fuerzas limemos las asperezas de este mundo para facilitar su regreso.

Dion Fortune.



Para más conocimiento sobre la vida y la muerte, visita www.iniciados.org/rosacruz

8 comentarios:

mario dijo...

Querido maestro, he podido leer vuestro artículo, y me dio mucha paz y tranquilidad, en la semana no había podido leerlo bien el agotamiento físco e intelectual no permitia que mi espíritu se abriera a otras formas de percepción mas sutiles, mas profundas y reflexivas, solo he querido enviar estas palabras de agardecimiento y comprensión para saber que no estamos solos cuando saludamos al sol en las mañanas y damos gracias a dios por estar vivos, a dios y sus dioses por las fuerzas en punga de nustar alma que lucha por la llegada de la ilmunación y son tantas las trabas de nosotros mismos que no podemos avanzar. Un saludo afectuoso y fraterno de este servidor.

Mario Vergara.

Serval dijo...

Muchas gracias Mario por compartir tu testimonio con nosotros.
Vienen bien estas retroalimentaciones.
Un abrazo fraternl

CRONICAS DE MACHALI dijo...

Un tema profundo, que nuestro Maestro Serval nos ha ayudado a comprender mejor, el video es de gran Ayuda, pero debemos seguir buscando el significado profundo de nuestra transición como un iniciado debe enfrentar esa prueba son inquietudes que afloran en quienes buscamos la verdad
desde Machali, un gran abrazo, y que la paz reine en vuestros corazones que el buen dios os ilumine

Anónimo dijo...

Querido Maestro Serval realmente esta enseñanza es luz y salud para mi camino. Hace poco te ha
bía enviado un correo pidiendo una colaboración y ahora al leer este mavarilloso artículo esta parte de la respuesta que buscaba.
Muchas gracias
Marcelo

Anónimo dijo...

Querido Maestro Serval realmente esta enseñanza es luz y salud para mi camino. Hace poco te ha
bía enviado un correo pidiendo una colaboración y ahora al leer este mavarilloso artículo esta parte de la respuesta que buscaba.
Muchas gracias
Marcelo

Serval dijo...

Querido maestro, he podido leer vuestro artículo, y me dio mucha paz y tranquilidad, en la semana no había podido leerlo bien el agotamiento físco e intelectual no permitia que mi espíritu se abriera a otras formas de percepción mas sutiles, mas profundas y reflexivas, solo he querido enviar estas palabras de agardecimiento y comprensión para saber que no estamos solos cuando saludamos al sol en las mañanas y damos gracias a dios por estar vivos, a dios y sus dioses por las fuerzas en punga de nustar alma que lucha por la llegada de la ilmunación y son tantas las trabas de nosotros mismos que no podemos avanzar. Un saludo afectuoso y fraterno de este servidor.

Mario Vergara.

Serval dijo...

Muchas gracias Mario por compartir tu testimonio con nosotros.
Vienen bien estas retroalimentaciones.
Un abrazo fraternl

Anónimo dijo...

Un tema profundo, que nuestro Maestro Serval nos ha ayudado a comprender mejor, el video es de gran Ayuda, pero debemos seguir buscando el significado profundo de nuestra transición como un iniciado debe enfrentar esa prueba son inquietudes que afloran en quienes buscamos la verdad
desde Machali, un gran abrazo, y que la paz reine en vuestros corazones que el buen dios os ilumine

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