Sobre el amor universal

Todas las grandes religiones y las grandes filosofías —absolutamente todas— coinciden en que el amor es el principio más importante en la Creación. La Creación está hecha por amor, de modo que es una vibración propia de la Creación. No hay religión ni corriente filosófica o espiritual que no lo sostenga o no lo diga. Y sin embargo, la humanidad permite que haya tanto odio, tanta violencia, tanta animosidad, tanto crimen, tantas muertes (en 1999 morían cada día 35.000 niños por hambre). Son cosas que no calzan con las creencias que la gente dice sostener.

Yo creo que una de las razones fundamentales es que es bastante fácil declararle el amor a Dios, porque como está en otra realidad trascendente, intangible para nosotros, es fácil decir “yo lo amo”. Es fácil ir a un templo, practicar algo, hacer una oración y decir “lo amo y El me ama”, atribuirse que a uno El lo ama. Pero la realidad es que las cosas no funcionan así, de lo contrario el mundo sería muy distinto.

Tal vez lo principal es que uno tiene que realizarlo y practicarlo con las personas que a uno le rodean. También es fácil lamentarse de lo que pasa en otra parte del mundo, emocionarse con una película, emocionarse con lo que vemos en televisión por lo que le sucede a alguien, pero sin embargo, en la casa o en el trabajo o con los vecinos, se tiene otro comportamiento muy distinto, porque esa persona está quizás demasiado cerca y molesta.

Creo que mientras sea así, es algo externo. Uno tiene que demostrarlo con acciones concretas con las personas que están al lado de uno. Uno no puede arreglar los males del mundo, pero sí puede poner una cuota de amor y de servicio a la gente que está cerca, a quienes le simpaticen y a quienes no; a quienes lo quieran y a quienes lo odian. Sobre todo hay que aprender a amar a quienes no se sienten cercanos e incluso a quienes sienten odio hacia uno. Las acciones de amor y servicio se demuestran en esos pequeños actos. Tampoco en las grandes ceremonias y grandes declaraciones, sino que en los pequeños gestos y en actitudes simples y algo anónimas.

Un importante gesto de amor es hacerle saber a alguien que se le ama. Más adelante explico cuál es el mejor momento de hacerlo.

Estas declaraciones de amor que a veces son superficiales las vemos a menudo incluso dentro de nuestra organización. Siempre hacemos bromas con esto porque cuando vemos que de pronto un hermano declara un amor sublime hacia el maestro y hacia la institución, uno podría apostar que muy luego se irá de la fraternidad. Porque es producto muchas veces de una emoción momentánea si no va acompañada esta afirmación por lo que verdaderamente va a perdurar: los gestos cotidianos, esos que se realizan semana a semana. Nuestra escuela provee muchas oportunidades de practicar y experimentar el amor desinteresado.

Creo que el mundo y nuestra sociedad  necesita mucho de hermanos como ustedes, de fraternidades como la nuestra, que buscamos día a día ofrecer un poquito más de amor a los demás. Yo creo que en las vidas de cada uno de ustedes, sobre todo aquéllos que llevan más tiempo, han podido superar muchas cosas, aprender la vida de otra manera, más sabia, más amorosa, más inofensiva, con mejor calidad. Estoy seguro que en el futuro lo harán mejor todavía. Cuando uno está un tiempo en la institución valora mucho esto y se nota. Uno lo percibe porque muchos de ustedes están permaneciendo hace varios años acá, sin que esto signifique algún puesto de trabajo, algún sueldo, alguna calificación, nada. Lo hacen solamente porque es bueno para sus vidas.

Si sienten en vosotros la ley del amor, devuelvan los gestos de amor de los demás no sólo de manera equivalente, sino que aumentados. Esto es como el póker, recibo dos y yo debo contestar dos y dos más. Y pienso que cada uno de ustedes va a ser mucho más feliz todavía si hace algo concreto para que otras personas nos conozcan. Para que otras personas puedan compartir también los logros de ustedes, para que otras personas tengan también la oportunidad de venir a una fraternidad como ésta, a una escuela de iniciación real donde sí se producen cambios conductuales y rápidos. Si ha sido bueno para ustedes, estoy seguro que va a ser bueno para muchas otras personas.

Esa es la manera de hacerlo. En otras partes a lo mejor los mandarían a predicar a la calle, a golpear puerta a puerta, o hacer muchas acciones de ese tipo, porque si uno cree en el ideal en donde está, tiene que hacer algo por ese ideal. Aquí el servicio es más sutil, es voluntario, es de acuerdo al ritmo de cada uno y a lo que cada  uno sienta. Pero creo que tal vez por eso se olvida y es bueno estarlo recordando. Y hay muchas maneras de hacer algo. Por ejemplo, compartiendo una enseñanza con alguien; conversando sobre los temas de la Escuela; compartiendo uno de nuestros libros, audiolibros o películas; compartiendo las direcciones de nuestros sitios en Internet, etc.

Hay muchas maneras sencillas de hacerlo. Lo demás si no va acompañado con acciones, con gestos, son sólo palabras. Las transformaciones que nosotros podamos hacer tienen que ser mediante acciones y estas acciones se mueven por la emotividad que ponemos en su realización. Es muy lindo cuando uno lo pone en acción, porque uno trata de dar más de lo que recibió y va a descubrir, al poco tiempo, que recibe mucho más de lo que estaba entregando. Es como que uno siempre va quedando en deuda. Pero es muy hermoso porque así vamos irradiando amor, alegría  a más personas.

Hay algunas oraciones que dicen “amor a todos los seres, al este, al norte, al sur, al oeste, etc.”. Quiere poner énfasis en eso, que se trata de amar a todos sin distinción. Es natural que simpaticemos más con unos, sincronicemos más con otros, pero no deberíamos negar una ayuda solidaria, una palabra de aliento, de estímulo, un mensaje positivo a todas las personas. No cuesta gran cosa y esa palabra de aliento, de estímulo, puede obrar milagros en alguien. A veces se recibe en el momento más oportuno, más necesario.

Si sientes que amas a alguien, el momento de decírselo es ¡ahora!

Serval
G.M. Orden Martinista (www.iniciados.org/martinismo
S.G.C. Fraternitas Rosicruciana Antiqua (www.iniciados.org/rosacruz)


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dar lo mejor de sí sin esperar algo en retribución nos ayuda a desarrollar el amor. A veces no nos damos cuenta pero esperamos una sonrisa, una aceptación, un acto de agradecimiento, es difícil no espera absolutamente nada. Pero se puede ir practicando día a día, hay millones de seres esperando recibir amor. Gracias Maestro por tu enseñanzas. Te amo♥

Unknown dijo...

Querido Maestro Serval: muy agradecido por esta enseñanza sobre el amor. Realmente es muy importante recordarla. Por ello, estoy muy bendecido de estar en esta Escuela.Trato de practicar el amor en pequeñas acciones. Pero si me siento en deuda, de doy cuenta que me falta entregar mucho más de lo que hasta ahora realizo. Me has enseñado tanto que debo compartirlo. Yo tambien amo.

Victor Manuel Herrera Ovando dijo...

Amado Maestro Serval tus enseñanzas en si son el mas grande acto de amor, puesto que nos sacan dela ignorancia y nos eseñan a conducirnos de manera positiva con los demas. Pero de ahora en adelante te prometo que nos afirmaremos en el amor ahora con conocimiento de causa.

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