Halloween

En el principio eran los Celtas

Hace alguno miles de años, los Celtas estaban en lo que ahora conocemos como la Gran Bretaña y Francia, y celebraban el año nuevo el 1 de noviembre, o sea que empezaban con el asunto desde el 31 de octubre en la noche. Pero, cosa incomprensible, ¡no se emborrachaban! como es ahora costumbre, sino que lo tomaban con mucha seriedad, y sus sacerdotes dedicaban la noche a Samhain, el caballero de la muerte. Grandes fogatas se encendían; caballos y, algunas veces, hasta humanos eran sacrificados para ahuyentar a las brujas y a los espíritus malignos; pues resulta que en la costumbre Celta los muertos volvían en la noche de Samhain, a pedir alimentos a los asustados pueblerinos a quienes maldecían y hacían víctimas de sus conjuros si no accedían a sus peticiones (o me das o te hago una travesura, que es la traducción de "Trick or Treat").

Luego los romanos

Desde Italia, tomando los dominios Celtas, llegaron los Romanos. Pueblo poco intelectual pero muy pachanguero, que ya tenía ocupado los últimos días de octubre y principios de noviembre con festividades que llamaban "Las Fiestas de Pomona", dedicadas a la diosa de los árboles frutales (era algo así como la vendimia o celebración de la cosecha) y no podían permitir que este pueblo "bárbaro" las ignorara, por lo que se les ocurrió adaptar la costumbre de los dominados a las suyas, confundirlos y luego decir que ya ellos las tenían desde antes.
¡Se mezclaron frutas con brujas y malos espíritus!

Y claro, aparecieron los católicos

Cuando el catolicismo se propagó, los sacerdotes vieron con desagrado que todavía quedaban algunos testarudos que adoraban a Samhain o a Pomona (o a ambos), y eso no era correcto (para los católicos, por supuesto). Pero, si se ponían intransigentes perdían clientes, perdón..., devotos.

Tenían que buscar una manera inteligente de darle gusto a todos; y así fue como se les ocurrió convertir la festividad en católica. Ya de por sí traían un problemón con el calendario que les había sido insuficiente para darle un día a todos los santos; entonces, qué mejor que dedicarle un solo día a todos los santos menores (en categoría me supongo). Así pues se instituye el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos, que en Inglaterra (donde existía el problema) se denominó (traduciendo literalmente) como "All Hallow Day", y a la noche anterior se le llamó "All Hallow Even" (Víspera del día de todos los santos).

Con las ya conocidas contracciones, tan acostumbradas en el Inglés, esto pasó a ser "All Hallow E'en" y, finalmente, "Halloween".

Y llega la ocupación de norteamérica

Por los tiempos de la Edad Media, algunos bandoleros se aprovecharon de estas creencias y, después de cometer sus fechorías, iban con el chisme de que los espíritus eran los culpables (quienes, por supuesto, nunca estaban presentes para desmentirlos). Estos truhanes se disfrazaban para parecer diablos y espantos y hacer más creíble su cuento, ¡De aquí la costumbre de los disfraces!

Algunos años después esta festividad llega a los Estados Unidos, traída por los pioneros (cosa contradictoria ya que antes de que ellos llegaran a Norteamérica ya existían cientos de pueblos indígenas. Entonces si los indígenas ya estaban allí, ¿Quiénes son los pioneros?). Los invasores arrasaron con los pueblos y sus culturas. Así que se trajo esta "tradición" desde Europa integrando todos los detalles antes mencionados. Era una fiesta católica de pequeños grupos de fieles, que se popularizó enormemente con la llegada de los irlandeses alrededor de 1840. Fueron ellos quienes le añadieron la "Jack-o-lantern" (la calabaza hueca con una vela adentro), ya que tenían una leyenda de un Jack (Juan) a quien le prohibieron la entrada al Cielo y también al Infierno (nadie lo aguantaba) y se paseaba con una linterna, que era un repollo hueco con un carbón ardiente adentro (¡Que le había dado el mismísimo Diablo!), buscando la manera de ingresar a alguno de los dos clubes.

Los gringos fueron más prácticos y en vez de repollo usan una calabaza que es más fácil de ahuecar. La fiesta sin embargo no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La internacionalización de Halloween se produjo en los años 80 gracias a las series de televisión (no es raro que el imperialismo consumista haya utilizado su aparato ideológico predilecto para trascender su cultura). Éxitos de la pequeña pantalla comenzaron a dedicar un capítulo cada año a Halloween hasta convertir la calabaza sonriente en una imagen tan conocida como la Coca-Cola. Hoy en día Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo estadounidenense y canadiense.

Bueno y, ¿por qué las brujas montan en escobas y vuelan?

Esta imagen fue inventada en Salem, un pueblo puritano de EEUU donde se hizo una gran cacería de brujas y donde a alguien se le ocurrió que se escapaban montadas en sus escobas mágicas. Todavía, el logo oficial del pueblo (ahora con propósitos turísticos) es la bruja montada en la escoba. Y con esos mismos propósitos turísticos, esta fecha es ahora promovida por todos los comerciantes del mundo, perdiendo lo espantoso para transformarse en un chiste horripilante. Es por eso que ahora vamos al mercado y compramos el Halloween Kit, con disfraz, dulces e instrucciones para la fiesta. ¡Una tradición empaquetada! La sociedad de consumo actual tiene a gran parte del mundo comprando Halloween.

Y los niños que son mandados por sus padres disfrazados a pedir dulces, ¿sabrán qué están haciendo? ¿Y los padres sabrán?

Mejor tomarlo con humor.


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