Los siete cuerpos

Las Escuelas de Desarrollo han poseído desde milenios un conocimiento que permite al ser humano trabajar consigo mismo. Todo esto con el propósito de alcanzar un desarrollo de potencialidades que existen en todo ser humano, pero que se encuentran latentes en cada uno.

Este conocimiento, llamado esotérico, al ser aplicado por el estudiante, permite el desarrollo de sus distintos vehículos de manifestación. Recordemos que se suele realizar una división del ser humano en forma didáctica, para su mejor comprensión. Esta división la encontramos en diferentes sistemas de desenvolvimiento espiritual, filosofías, metafísicas, etc. La que solemos utilizar es la división septenaria, ésta consiste en dividir al ser humano en siete “cuerpos”, a saber son:


7. CUERPO ESPIRITUAL
6. CUERPO INTUICIONAL
5. CUERPO MENTAL ABSTRACTO

4. CUERPO MENTAL CONCRETO
3. CUERPO ASTRAL O EMOCIONAL
2. CUERPO ETERICO
1. CUERPO FISICO

Los primeros tres corresponden a lo que denominamos Individualidad. Es la parte más sutil de nuestro ser. Los cuatro restantes conforman la Personalidad, la parte más densa de nuestro ser.

Desde el punto de vista de la reencarnación, la individualidad es la que permanece durante toda la vida del ser y la personalidad va cambiando en las distintas etapas de existencia.

La personalidad está constituida por los siguientes cuerpos, ordenados de acuerdo a su densidad de manifestación desde el más denso y grosero hasta el más refinado y sutil:

1. CUERPO FISICO. Constituido por toda la estructura más densa y tangible. En él encontramos el esqueleto, los aparatos o sistemas biológicos que sustentan la vida: aparatos digestivo, nervioso, circulatorio, respiratorio, muscular, etc.

2. CUERPO ETERICO. Este se encuentra sobre el cuerpo o plano anterior infundiéndolo completamente. Por su naturaleza electromagnética es menos evidente que el físico a los medios de percepción común y corriente, aunque sigue siendo, con respecto a los demás, bastante tangibles.

3. CUERPO EMOCIONAL (ASTRAL). Más sutil que los dos anteriores, los abarca completamente. Es el asiento de la vida afectiva, En otras palabras, toda fuerza o expresión emotiva es posible gracias a la existencia de este plano. Compenetra a los otros dos y se caracteriza por su colorido y forma. Sólo puede ser observado por algunas personas que poseen una sensibilidad mayor en su visión.

4. CUERPO MENTAL CONCRETO. En él se verifican los pensamientos más concretos y cotidianos, por lo tanto, es más sutil y envuelve completamente a los anteriores.

La segunda gran superestructura, llamada individualidad, está constituida por los tres cuerpos o planos que restan:

5. CUERPO MENTAL ABSTRACTO. Esta es la llamada mente superior. La energía que constituye esta parte de nuestro ser es la de los pensamientos superiores que escapan de los cotidianos, no sujetos a cánones de tiempo y espacio, pensamientos creativos, abstractos y universales de tipo trascendente.

6. CUERPO INTUICIONAL. En este nivel se verifican sentimientos o actividades intelectuales que trascienden tiempo y espacio; se encuentran las ideas arquetípicas o universales que sustentan todo el Universo. El conocimiento se recibe aquí de manera completa e inmediata, sin un previo análisis.

7. CUERPO ESPIRITUAL. Simplemente podríamos decir que es la Chispa Divina o parte de la Divinidad en nosotros.

Estas son las distintas partes de las cuales está constituido el ser humano y cuya interrelación permite la completa expresión del ser.


La evolución humana depende de quién controla su vida

En el ser humano común y corriente la personalidad toma un papel activo, quedando la individualidad casi marginada de su vida y sin una mayor expresión.

En la persona que posee un desarrollo espiritual o que está en vías de una mayor expresión espiritual, la individualidad comienza a tomar partido en la vida y trata de expresarse. Para que esto ocurra, la personalidad ha de estar pasiva; esto quiere decir receptiva a las influencias de la individualidad. Sin esta receptividad, no existe posibilidad que se produzca la iniciación real o bien, la iluminación.

Los primeros pasos en el camino iniciático están enfocados a realizar un trabajo con la personalidad. El estudiante ha de conocer cómo funcionan los distintos vehículos de manifestación; cómo reacciona su cuerpo físico, emocional o mental. En otras palabras, llevar a la realización el viejo aforismo conócete a ti mismo. Sin este requisito previo, todo otro trabajo es inútil e ilusorio.

Para llegar a realizar un profundo trabajo espiritual y conectarse con esferas superiores de consciencia, es necesario antes que nada disciplinar la mente, la emoción y el cuerpo.

La tarea es trabajar consigo mismo

Según el esquema de constitución del ser humano recién visto, éste es una individualidad (esencial) enfundado o metido en una personalidad (existencia). En otras palabras, somos seres espirituales revestidos temporalmente de un cuerpo humano.

La personalidad debería ser instrumento que permitiera la plena expresión de la individualidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos esto no sucede así. Sólo detente a pensar por unos momentos qué pensamientos son los que comandan tu vida diaria y la de la mayoría de las personas. ¿Serán los ideales o los sentimientos puros, las ideas o pensamientos universales? O por el contrario, ¿serán las ideas cotidianas sin mayor trascendencia como el éxito material o financiero sin una meta ulterior más noble?

El segundo orden de cosas (sin trascendencia) está comandando la vida de la mayoría de las personas; entonces la personalidad no está dejando expresar la parte esencial y sublime de su ser, lo que realmente es lo importante y trascendente, la orientación verdadera de la existencia humana.

Biológicamente se plantea que el ser humano es un animal superior con capacidad de razonar. Esto es verdad, pero es más que eso aún. Si aceptáramos esta definición de lo que somos, no tendríamos la posibilidad de trascender la personalidad y el frío pensamiento lógico; solamente nos podríamos colocar en la parte superior de la personalidad, sin mayor esperanza de trascender lo terrenal y mortal que ella implica. Sólo seríamos animales superiores. Pero tenemos una parte mortal y animal (personalidad) y una inmortal y divina (individualidad). Mientras te encuentres en esta Tierra tendrás ambas; lo importante es ver a cuál de las dos permitirás que domine tu vida.

Es peligroso hacer ver demasiado al ser humano cuán semejante es a los animales sin mostrarle su grandeza. Es también peligroso hacerle ver demasiado su grandeza sin mostrarle su bajeza. Es más peligroso todavía dejarle que ignore lo uno y lo otro. Pero es muy provechoso presentarle lo uno y lo otro. Es preciso que el ser humano no crea que es igual a los animales y a los ángeles, y que no ignore ni lo uno ni lo otro, sino que sepa lo uno y lo otro.

Lo superior únicamente puede expresarse a través de la parte mortal y animal que cada uno de nosotros tiene. No existe en los seres humanos una parte “mala o buena”. Lo que podríamos considerar malo o bueno depende de quién lleva el control de nuestra vida y de nuestro ser.

Los Misterios

En la antigüedad, las Escuelas de Desarrollo preparaban al candidato y lo introducían en lo que se acostumbra llamar Misterios Menores. Consistían en preparar al estudiante recién iniciado en el conocimiento básico del ser humano, de las leyes que rigen y gobiernan el universo y en el dominio de distintos métodos de desenvolvimiento espiritual.

Una vez egresado de los Misterios Menores, el candidato era conducido a trabajar en los Misterios Mayores que revelaban la manera de contactarse con su propia alma, con entidades en otros planos, convirtiéndose finalmente en un Teúrgo.

Al ser iniciado en los Misterios Mayores, el alma es unida a una cadena interminable de individuos, personas o entidades, que han trabajado por el ideal espiritual. Se produce la verdadera conexión con los mundos espirituales que en la escuela de misterios menores se estudia en forma más teórica; ya no existe una limitación entre él y otros guías de la humanidad que hayan existido en otras épocas o incluso estén por venir. Esto último da la fuerza que permite al adepto luchar contra las fuerzas negativas del mundo, sin caer en tentaciones de ningún tipo, saliendo victorioso de ellas.

Serval Dion-Fortune
Rector de la O.T.O.
Servidor Mayor de la Fraternidad del Tercer Milenio

1 comentarios:

Victor Manuel Herrera Ovando dijo...

Este articulo es importante porque nos ofrece a los buscadores la motivacion para luchar contra los obstaculos que se nos presentan en el sendero y continuar hacia adelante hasta alcanzar los misterios mayores. ¡ Que Alegria!

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