La fuerza de los cambios



No hay que esperar que la vida haga efecto en nosotros. Provoquemos nosotros los cambios para obtener los efectos que queremos de tal modo que esas consecuencias enriquezcan nuestra vida y la de nuestros seres amados.

Este es un período en que mi mirada se proyecta hacia el pasado para evaluar lo hecho, recopilar lo aprendido y fortalecer mi agradecimiento a todos los miles de estudiantes que han hecho posible la existencia de nuestra Organización y que han hecho realizable nuestro amor y servicio concreto hacia los que han querido recibir nuestra enseñanza.

Este es un período en que mi mirada se posa en el presente para sentir el amor que se irradia entre quienes compartimos este ideal de crecimiento personal y de servicio. Es un momento para disfrutarlo y ser felices.

Este es un período en que mi mirada se proyecta hacia el futuro para crear los efectos necesarios que permitan que toda esta experiencia adquirida no se pierda y sirva de alimento espiritual para nuevas generaciones y para nuevos estudiantes que seguirán llevando la luz de nuestros principios de amor y servicio.


Son momentos de cambios y de reconstrucción. Es necesario para continuar activos en un mundo que se transforma cada día.

Para ser felices en esta época que nos ha tocado vivir hay que liberarse de viejos condicionamientos, viejos objetos y viejas relaciones. Y ahora a los pocos años las realidades se ponen “viejas”, lo que en otra época podría tardar años, décadas o incluso siglos. Hay que aprender a desapegarse de todo aquello que no estamos usando hace un tiempo,  simplificar nuestra vida y así poder, en medio de la agitación moderna, darnos tiempo para reconstruir mejor nuestras relaciones humanas.

Esta simplicidad no es fácil de lograr al vivir en medio de una sociedad de consumo que se sustenta en crearnos necesidades falsas para llenarnos de objetos o cambiarlos por otros más nuevos, que en realidad, no necesitamos.

Comenzamos este Retiro 91 exactamente en Plenilunio y en la vibración de la Esfera de La Fuerza del Árbol de la Vida. Empezamos llenos de energía creadora para destruir y cambiar lo obsoleto; y para construir y remodelar los procesos que permitan nuestro fortalecimiento.

El mundo actual necesita nuevos líderes espirituales, nuevos líderes de amor y de servicio. Tenemos todos los elementos para capacitar y toda la nobleza para dar paso a las nuevas generaciones que seguirán iluminando el camino con la luz del Ermitaño.

Abramos ampliamente las puertas de nuestros templos permitiendo que entre aire renovador, anchas puertas que permitan la entrada de nuevos servidores. El Guardián del Umbral estará siempre dispuesto para dar el pase a todas las personas de buena voluntad.

Disfrutemos el cambio constante, la fuerza de la construcción de nuevas formas y procesos. Esto es vivir. Disfrutemos la vida desde nuestro ser espiritual, realidad eterna que se proyecta hacia el pasado, presente y futuro, porque para este ser, no hay tiempo, sino eternidad.


Namaskar,
Serval D-F
G.M. O.M.
S.G.C. F.R.A.
X° Orden de Templos Operativos

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